¿Esperando a la acción? Reflexiones de año nuevo

Día de reyes, me ha costado más de la cuenta dedicar tiempo para reflexionar sobre lo aprendido el año pasado, pensar en lo bueno y en lo malo. Quizás haya sido porque a mi cabeza vienen más malos momentos de los que me gustaría. Y es que lo que ha caracterizado mi 2019, es que me pasé el año esperando. Esperando a que otros decidieran por mí, decidieran sobre mi futuro. Les otorgué a desconocidos, un poder que solo me concierne a mí.

Esperar…

Esperar implica de por sí una actitud pasiva. Puede que sea una posición, así de entrada, cómoda. Pero con el paso de los días, la espera desgasta, te desgasta psicológicamente de una manera brutal (ya se sabe que el que espera… ¡qué sabio el refranero!). En mi caso, con el paso de los meses me convertí en una persona que dejó de hablar de ideas, más o menos locas, de esperanzas, de planes… a quejarse continuamente. Me obcequé con mis circunstancias y me olvidé de apreciar y de disfrutar de todo lo bueno que me pasaba. ¿Y qué paso? que viví a medias. Estremece escribir esto y oírte decir en voz alta que viviste a medias. Pero fue así.

Buscando motivos por los que en vez de fluir (os recomiendo la lectura de Fluir es uno de los textos más auténticos que he escrito), me quedé estancada, pienso que quizás se deba a una mezcla de miedo a lanzarse a lo desconocido y miedo a fracasar en el intento. A esto se le unió la falta de valor y se le sumó una inseguridad que había invadido gran parte de mí. Resulta curioso que cuando coges un poco de perspectiva y analizas las situaciones vividas, te das cuenta que cuando dejas tu vida en manos de otros, vas perdiendo autoestima, empiezas a dudar de todo y entras en una especie de bucle enfermizo. También te das cuenta de que la mitad de las veces te estabas ahogando en un vaso de agua, ya que ni los problemas eran tan problemas, y en todos, la solución estaba en ti, en tu actitud ante ellos y en tu manera de afrontarlos.

Ya lo decía la escritora Karen Christence Blixen-Finecke “Los tiempos difíciles han ayudado a hacerme comprender mejor lo infinitamente rica y maravillosa que es la vida y que muchas cosas que nos preocupan no tienen la más mínima importancia.”

Cuestión de actitud

Doy las gracias al 2019 por todo lo aprendido. Porque ahora lo veo claro, aprendí mucho de los malos momentos, me conozco mejor, seguí superando obstáculos y seguí levantándome más fuerte después de cada caída. Aprendí que solo de nosotros depende el vivir plenamente el presente y que nuestra actitud ante la vida, es crucial. Que cada uno tiene sus demonios internos, sus circunstancias y que la amabilidad es oro, amabilidad con nosotros mismos y con los demás.

Basta ya de quejas y de lamentos. Toca poner punto y aparte a este capítulo. Se acabó esperar. Toca empezar de nuevo. Toca pasar a la acción.

¿Saldrá bien o saldrá mal? El próximo año lo sabremos.

Os deseo queridos lectores, un 2020 lleno de acción.

Carla López Rodríguez

Quiero dar las gracias a mi familia, amigos y pareja por estar siempre ahí, en la tormenta y en la calma.

Os recomiendo este vídeo de Victor Küppers que desarrolla la fórmula de

tu Valor = (Conocimiento + Habilidades) x ACTITUD