Black black black… Friday!

Es martes, tu semana avanza como siempre, ya queda menos para el fin de semana.  De noche, en casa, de repente empiezas a recibir avisos en el móvil. Lo miras, algo sucede. Todas las Apps que tienes instaladas se hacen sentir (algunas ni recordabas que las tenías) y lees

Prepara tu cesta ya, 30% descuento, ¿a qué esperas?

Curiosamente, te encuentras al rato abriendo una de ellas para ver qué tienen para ti. Puede que una mega-maravillosa oferta…  Y sin saber ni cómo ni por qué, empiezas a preparar tu cesta.

Es jueves, tienes un gusanillo en el estómago. Ya has seleccionado casi todo lo que “necesitas”. A ver si con suerte algo de ello tiene descuentazo.

El Black Friday se empieza a sentir…

Llega el día, estás nerviosa y hasta estresada, necesitas ver tooooodas las ofertas, no vaya a ser que se te escape alguna ganga.

Uff, espero no perderme nada, se me hace tarde ya… ¡Ay! mira este abrigo. 

Empiezas a sentir hasta ansiedad, necesitas comprar, porque si no lo haces…

Espera, ¿qué pasa si no lo haces?