Aprendiendo a desaprender

Uno de los mayores inconvenientes o problemas – no sé si problema es la palabra correcta- reside en el significado que le damos a las palabras, las connotaciones. En mi caso, poniendo como ejemplo el artículo de aceptar a rendirse, dotaba a la palabra rendirse de connotaciones realmente negativas. Me venían a la mente conceptos como tirar la toalla, fracasar (si no has leído el artículo de el fracaso como experiencia vital te lo recomiendo), dejar de lado tus sueños… ¿Y a quién le gustan esas cosas? A nadie.

¿Cómo aprender a desaprender?

Por este motivo, es una práctica muy recomendable y saludable el cuestionarse las propias estructuras y esquemas mentales, es decir, aprender a desaprender. Tratar de modificar determinadas connotaciones negativas que les damos a algunas palabras, hechos o situaciones, y que nos producen malestar o incomodidad. Intentar relativizarlas, racionalizarlas y situarlas dentro de un contexto. Porque no todo es blanco o negro, bueno o malo. Es más, de muchas crisis surgen oportunidades, nuevas ideas, pero para ello debemos salir de los extremos.

En mi caso concreto, me he propuesto re-interpretar el concepto de rendirse. Entenderlo como el hecho de dejar de oponer resistencia, dejar de pelear contra una situación que desgasta y aceptarla para poder seguir avanzando, para comenzar a fluir y aprovechar otras y nuevas oportunidades. Y, sobre todo, para ganar paz interior, calma y salud mental.

¡Vamos a desaprender lo aprendido!

Carla López Rodríguez

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