Pon un animal en tu vida

Cuando empecé a estudiar para Técnico en Intervenciones con animales, una de las cosas que más me emocionó y me animó a querer saber más sobre los beneficios que los animales pueden proporcionar a las personas, fue la historia de un perro llamado Jinggles. Jinggles era el perro del psiquiatra Boris M. Levinson (1953), un día logró colarse  deliberadamente en la consulta cuando su dueño recibía la visita de un niño con problemas de retraimiento, que ya había pasado por infinitas terapias sin resultado. Sin esperarlo, el niño comenzó a abrazar al animal y a mostrar interés por él, cosa que no había hecho nunca, ni si quiera con una persona. Es más, lejos de asustarse, se abalanzaba sobre el perro y le abrazaba, reaccionando positivamente ante sus muestras de cariño y prestándole total atención.

Podría deciros que fue a partir de este momento en el que se empezaron a introducir animales en las sesiones de terapia, sin embargo, hay evidencias de que ya en la antigua Grecia se utilizaban a caballos para pasear a las personas que padecían enfermedades incurables. De esta forma, aunque no se curaban, les ayudaban a sobrellevar su enfermedad a base de mejorar y aumentar su autoestima.

Beneficios de los animales en las personas

La presencia de un animal cerca nos proporciona innumerables beneficios, tanto físicos como psicológicos y sociales. Entre ellos destaca la disminución del ritmo cardíaco y de la presión arterial: cuando tenemos una animal a nuestro lado, ambas disminuyen inconscientemente porque nos transmiten tranquilidad y paz. También nos ayudan, sin darnos cuenta, a tener una mayor actividad física (sacarlos cada día a pasear, bañarlos, llevarlos al veterinario…), hecho que está directamente relacionado con una mayor interacción y mejora en las relaciones sociales: siempre te encuentras a gente en el parque con la que hablar de vuestros perros… Especialmente, las personas mayores aumentan considerablemente sus niveles de socialización con otras personas gracias a los animales.

También son un apoyo incondicional al que acudir en cualquier momento, y lo más importante, ¡no te juzgan! Los animales hacen que nos sintamos seguros, aceptados incondicionalmente. Para las personas que se sienten vulnerables a causa de sus circunstancias o de sus condiciones físicas y/o emocionales, esta aceptación plena que le ofrece un animal es clave.

Hay muchos contextos en los que se puede trabajar IAA (Intervención asistida con animales): colegios, centros para la tercera edad, penitenciarios, centros de asistencia a discapacitados físicos y sensoriales y muchos más.

Este tema es realmente amplio e interesante, así que en las próximas entradas hablaremos de cómo elegir al animal adecuado y de cómo velar por su bienestar. Para cualquier consulta no dudéis en contactar conmigo.

Lorena Abreu

La IAA son procesos educativos, terapeuticos, ocupacionales o lúdicos en los que el animal juega un papel importante o decisvo. Dentro de las IAA tenemos la EAA (Educación asistida por animales) y la TAA (terapia asistida por animales).