Las festividades siendo una emigrante

Una capacidad que caracteriza a los emigrantes es la de adaptación: el adaptarse a la nueva vida y a todo lo que ello conlleva. Sin embargo, hay costumbres y tradiciones a las que, aunque lleves tiempo viviendo en el extranjero, cuesta adaptarse. Especialmente, cuando se celebran grandes festividades, como pueden ser las navidades o la semana santa, las tradiciones de tu nuevo país se hacen mucho más llamativas, mejor dicho, visibles, llegando incluso a ser difíciles de “conciliar” con las tuyas.

Sinceramente, seguramente no vuelvas a sentir las festividades igual y, en muchos casos, hasta puede que se conviertan en otro día más. Pero no te asustes, eso está bien. Forma parte del proceso de aprendizaje continuo que estás experimentando. Digo en muchos casos porque depende de multitud de factores: del tiempo que lleves emigrado, de si has formado una familia en tu segundo país, de tus nuevas amistades, de si tienes pareja…

Sea como fuere y como decidas vivir estos días, hay algo que tiene que quedar muy claro, especialmente para todos aquellos que estén pensando en emigrar o que ya sean emigrantes y quieran vivir en paz consigo mismo, el respeto es fundamental. Piensa que la lucha constante de comparar tradiciones, de cuestionarlas puede llegar a ser realmente agotador, cuando no frustrante. Piensa que no puedes imponerte a unas creencias y costumbres que están fuertemente arraigadas. Puede que en algunos casos no las entiendas, no te gusten, no las compartas, pero piensa que  el respeto hacia la nueva sociedad en la que vives, es fundamental. Tú eres el foráneo, recuérdalo.

Lo positivo de este nuevo cambio es la riqueza que te proporciona como persona el abrir tu mente y experimentar y conocer otra cultura. Es más, verás que el respetar las costumbres del país que te acoge es compatible con seguir manteniendo las tuyas propias. Eso sí, vas a echar de menos muchas cosas y no es fácil, no. En Semana Santa, por ejemplo, olvídate de las roscas de pascua que de te dan tus padrinos, olvídate de ver procesiones como las de Andalucía, olvídate de poder disfrutar de un largo puente… En cambio, aprenderás y vivirás otras muchas. Así que en tu mano está, mejor dicho, en tu cabeza, el afrontar esta nueva etapa y vivirla, porque aunque no lo creas, te está aportando mucho.

Carla López Rodríguez