El no hacer nada

En la sociedad actual en la que vivimos, se nos exige constantemente estar haciendo algo, te lo venden (porque en nuestra sociedad, consumista capitalista, se vende todo) como la clave del éxito: cuanto más hagas, mejor, más cerca estarás de conseguirlo. Si eres mujer, esta presión se multiplica, tienes que demostrar más, hacer más. Una presión que genera un nivel de autoexigencia brutal, que acaba desgastando y que, además de generar mucho estrés, puede terminar con el conocido síndrome del burnout. ¿Cómo podemos evitarlo? En el Niksen puede estar la solución.

Una de Niksen por favor

El no hacer nada se considera una pérdida de tiempo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, estudios demuestran que el dejar la mente en reposo ayuda a combatir el estrés. En Holanda, le han puesto nombre, Niksen, un concepto que hace referencia a la inactividad elegida, es decir, a dedicar tiempo de manera consciente a no hacer nada: desde sentarse y mirar por la ventana, tumbarse y mirar el techo o permanecer inmóviles durante un tiempo. Solo hay dejar que la mente divague, que sueñe despierta. Resulta que soñar despierto, daydreaming, nos vuelve más creativos y mejores para solucionar problemas, así lo constata la psicóloga Sandi Mann que estudia este fenómeno.

La espera, el tiempo regalado

Algo similar propone la escritora y periodista alemana Andrea Köhler en su ensayo “El tiempo regalado”. En él habla del miedo que tenemos a no hacer nada productivo e invita a disfrutar de la espera, ya que la autora la entiende como tiempo regalado y no perdido.

¿Pero por qué nos cuesta tanto?, ¿por qué somos incapaces de sentarnos 10 minutos y dejar la mente volar? Dice el filósofo alemán Peter Sloterdijk que la vida actual no invita a pensar, y quizás, es por ello que tememos a la espera, al no hacer nada, porque en ella, dialogamos con nosotros mismos, nos cuestionamos, y eso a veces, da miedo.

Carla López Rodríguez